El tamaГ±o de los ГЎrboles, las montaГ±as, las nubes, los mares, subraya la grandiosidad de la naturaleza, en la que el hombre sГіlo es un diminuto ser, inapreciable en la inmensidad del paisaje, o un suspiro entre existencias realmente longevas. Basta con detenerse a admirarlos un instante, para que cualquier hombre, por sencillo que sea, pueda sentirlo.Pero para quien ha llegado a vislumbrar la armonГa, esta manifestaciГіn sГіlo marca el principio de la espiritualidad. Se debe olvidar la apa....

