Los trescientos caballeros que integraban la Orden del Temple en Jerusal??n se despertaron, al comienzo de maitines, con el nocturno redoble de una campana. Rezaron un pater noster y se prepararon, en el mutismo m??s absoluto, para reunirse en las honras f??nebres del fallecido maestre, Hugo de Payens.Se vistieron con su ajuar de batalla, poniendo encima de sus cuerpos, repletos de cicatrices, una camisa y un calz??n limpios, y sobre ??stos, primero un enrejado de malla de hierro y, superpuesto....

